Un Poco de Historia:
Por: Rdo. Hernán Gonzalez Roca |
Hacia 1911 la
unión Evangélica de Puerto Rico, envió a los Dres. Philo W. Drury y
Nathan H. Huffman, a visitar la República Dominicana, con el fin de
estudiar las condiciones existentes y las posibilidades para el
establecimiento de la obra misionera de las denominaciones protestantes.
Estos emisarios regresaron a Puerto Rico con gran entusiasmo y
optimismo, presentando un detallado y pormenorizado informe, el que
titularon "La Ocupación de Santo Domingo por las Iglesias Evangélicas”.
Como resultado de esa visita y del informe rendido, la Sociedad Bíblica
Americana envió tres colportores: los Rdos. David Coles, Lorenzo
Martínez y Tomas Ojeda, quienes además de la distribución de las
Sagradas Escrituras, explorarían las posibilidades para el inicio del
trabajo evangelístico.
En 1916 la Unión Evangélica de Puerto Rico, decidió interesar a las
denominaciones en Estados Unidos, acerca de la evangelización en
República Dominicana, por parte de esas confesiones, lo cual se
realizaría con el concurso de las Iglesias representadas en Puerto Rico.
El paso inicial fue realizar varias visitas al campo de trabajo, donde
se analizarían las condiciones del país para recibir el impacto
evangelístico, la puesta en ejecución de estos planes y la distribución
de las Sagradas Escrituras, lo que habría de ser comunicado al Dr.
Samuel Gay Inman, a través de los representantes misioneros.
El Dr. Inman invitó a New York, al Dr. William Orr, para sostener un
cambio de ideas. De sus conversaciones surgió un organismo con
representación de las denominaciones Metodista Episcopal, Presbiteriana
y Hermanos Unidos. Las otras denominaciones que formaban la Unión
Evangélica de Puerto Rico, no asistieron a la convocatoria. Las
denominaciones representadas, acordaron auspiciar una obra que no fuera
extensión de sus propias Iglesias, sino que el resultado fuera nacional,
autóctono e independiente.
La primera conferencia de los representantes de las denominaciones
involucradas en el trabajo decidió que los Dres. Samuel Gay lnman y
Philo W. Drury realizarían una visita a la República Dominicana y que a
su regreso reportaran sus impresiones. Las conclusiones de estos
emisarios fueron optimistas, entusiasmando a los hermanos de la Unión
Evangélica de Puerto Rico, Hacia el establecimiento urgente de Iglesias
en la capital dominicana, y de ser posible, en el resto del país.
En 1918 se reunieron en el local de la Asociación Cristiana de Jóvenes
en San Juan, Puerto Rico, los representantes denominacionales, con el
propósito de elaborar un plan unido de trabajo en la República
Dominicana, donde se discutió ampliamente la necesidad de una Junta
Misionera para la dirección del proyecto, encargándose a los Dres. James
A. Mcallister y Philo W. Drury, para la elaboración de los estatutos,
que fueron aprobados en Enero de 1919, destacándose las siguientes
metas:
1 - Actividad de extensión evangélica en las Iglesias.
2- Establecimiento de un servicio médico, un hospital y una escuela
de enfermeras.
3- Organización de escuelas primarias y secundarias.
4- Desarrollo de proyectos de acción social, incluyendo el desarrollo
de la comunidad.
“Comité para el Adelantamiento del Trabajo Misionero en República
Dominicana”, fue el nombre que se adoptó, con el auspicio de las
denominaciones mencionadas, esbozándose el 13 de Junio de 1919 en la
ciudad de Ponce, el plan de Acción, para la urgente ocupación de la
República Dominicana, aprobando los estatutos que habrían de regir la
naciente entidad. En 1921 fue formalizada la Junta para Servicio
Cristiano en Santo Domingo, institución formada por Metodistas,
Presbiterianos y Hermanos Unidos, quienes decidieron ofrecer su servicio
para el establecimiento de la Iglesia Evangélica Dominicana.
El trabajo de esta institución, desde el principio careció de interés
denominacional, ya que no tuvieron deseos de conseguir ganancias de
ninguna clase, sino el servir al pueblo dominicano, en las áreas que
fueren necesarias estableciendo una Iglesia nativa, que no formara parte
de ninguna de sus patrocinadoras. Y así ha sido todo el tiempo.
Los auspiciadores quisieron organizar una Iglesia nacional e
independiente, sin ataduras ni compromisos con las denominaciones
fundadoras. Quisieron que al confrontamiento de la herencia protestante
y la teología reformada, la Iglesia que soñaban, elaboraría sus propios
pensamientos e ideas, conforme a la interpretación de las Sagradas
Escrituras y las líneas teológicas a que teníamos derecho por ser
herederos.
Quisieron que la Iglesia Evangélica Dominicana estableciera su propio
gobierno, con leyes y reglamentos surgidos a la luz de las realidades y
necesidades nacionales. A fin de alcanzar el logro efectivo de una
compenetración con el país, en todos los ordenes, las denominaciones
auspiciadoras se propusieron ofrecer sus servicios a través de la
Iglesia Evangélica Dominicana a través de cuatro áreas diferentes, pero
encaminadas las cuatro a beneficiar la familia dominicana, a saber:
Primero en el área religiosa. Puesto que la razón de ser del
trabajo, seria la proclamación del mensaje del Reino de Jesucristo, en
nuestro medio, a fin de que el hombre y la mujer dominicana, alcanzaran
la liberación de la totalidad del ser, en lo material y en lo
espiritual. Nuestros organizadores recorrieron palmo a palmo todo el
territorio nacional, estableciendo congregaciones en ciudades, lomas y
sabanas, levantando humildes Capillas o suntuosos templos, donde se
alabara y glorificara el nombre del Señor. La respuesta del pueblo
dominicano fue positiva, aceptando el evangelio de amor y la salvación
en Jesucristo.
Segundo, en el área educativa. Reconociendo que un necesita
culturizarse y educarse en el ambiente secular a fin de abrirse paso en
la vida de oportunidades, fueron organizadas numerosas escuelas
parroquiales, para ofrecer el plan de la enseñanza a los hambrientos del
saber.
Tercero en el área social. Se propusieron nuestros fundadores
ofrecer ayuda al pueblo dominicano, traducida en ropa, alimentos,
viviendas: La línea del servicio había de dirigirse hacia la
introducción de practicas deportivas; antes desconocidas en el país y la
distribución de literatura secular. Cuarto, el área médica. Sabiendo la
necesidad de la salud como factor primario para el disfrute de la vida,
se planificó el establecimiento de un Centro Médico, el más avanzado de
el país en su época, así como clínicas diseminadas por toda la república
para atender a los necesitados, sin ninguna diferencia. El Servicio a la
comunidad dominicana, ha estado en los proyectos y planes de la Iglesia
Evangélica Dominicana, en los años de su existencia, planificándose cada
vez a fin de servir mejor y alcanzar otras áreas que se ramifican desde
las cuatro áreas mencionadas. El 1ro. de Enero de 1922 fue organizada la
Iglesia Evangélica Dominicana en un culto especial celebrado en la
oriental ciudad de San Pedro de Macorís. Una semana después se organiza
la congregación en Santo Domingo. En marzo del mismo se organiza en La
Romana. Un año después se inaugura en San Cristóbal y en 1925 se
organiza la de Barahona.
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